TERAPIA ACUÁTICA
La terapia acuática se basa en cuatro principios que son fundamentales para la recuperación de una lesión:
– Flotación: permite que las articulaciones tengan mayor rango de movimiento con menos dolor.
– Resistencia a la fuerza: a diferencia de lo que sucede en la tierra, el agua ofrece resistencia al movimiento en cualquier dirección.
– Presión hidrostática: mejora la circulación de la sangre reduciendo la inflamación y el edema en todas las partes del cuerpo que se encuentren sumergidas.
– Calor adecuado: disminuye la rigidez de las articulaciones y relaja la musculatura, lo cual ayuda a disminuir el dolor y aumenta el rango de movimiento.
La terapia acuática tiene numerosos beneficios en la recuperación de lesiones, así como en la mejora de la saludo.
– Mejora de la estabilidad y el esquema corporal.
– Potenciación de la musculatura que está o ha estado lesionada: dentro del agua podemos adelantarnos al trabajo en seco y comenzar con un trabajo precoz sobre las estructuras afectadas.
– Mejora del estado general del paciente, ya que el movimiento ayuda a que nos sintamos mejor.
– Mejora del patrón motor, haciendo que el movimiento sea más eficaz y evitando así las compensaciones generadas por la lesión.
– Mayor capacidad de relajación de la musculatura que está sumergida.
La terapia acuática está dirigida a toda la población que quiera realizar un ejercicio menos agresivo y con menos impacto, pero especialmente para todas aquellas personas que sufren o han sufrido cualquier tipo de lesión ósea o muscular, o que han sido intervenidas quirúrgicamente.
¿Qué es la terapia acuática?
La terapia acuática utiliza las propiedades del agua como herramienta para trabajar el movimiento, la movilidad, la fuerza y la función física. El programa se adapta a las necesidades y capacidades de cada persona y está dirigido por profesionales especializados.
¿Para quién está indicada la terapia acuática?
Puede estar indicada para personas con diferentes necesidades físicas, procesos de recuperación, dificultades de movimiento o determinadas patologías. Antes de comenzar realizamos una valoración para determinar si el medio acuático es adecuado y qué objetivos podemos trabajar.
¿Qué beneficios puede aportar la terapia acuática?
La terapia acuática ofrece múltiples beneficios, entre los que se incluyen:
Alivio del dolor: El agua caliente ayuda a relajar los músculos y reducir la sensación de dolor.
Mejora de la movilidad: Los ejercicios en el agua permiten mover las articulaciones con mayor facilidad, facilitando la rehabilitación.
Aumento de la confianza: La sensación de flotabilidad puede ayudar a superar el miedo al movimiento, especialmente tras una lesión.
Relajación y bienestar emocional: El entorno acuático favorece la relajación, lo que puede disminuir el estrés y la ansiedad.
Entrenamiento personalizado: Las sesiones se adaptan a las capacidades y necesidades individuales de cada paciente, maximizando así los resultados.
¿Necesito saber nadar para hacer terapia acuática?
No. La terapia acuática no tiene como objetivo aprender a nadar. Las actividades se realizan en un entorno controlado y se adaptan a las capacidades de cada persona, utilizando el agua como medio para trabajar los objetivos terapéuticos.
¿Puedo hacer terapia acuática si tengo dolor o una lesión?
En determinados casos, el medio acuático puede ser una buena herramienta durante un proceso de recuperación. El profesional valorará tu situación y adaptará los ejercicios, la intensidad y la progresión a tus necesidades.
¿La terapia acuática puede combinarse con fisioterapia o rehabilitación?
Sí. Puede formar parte de un programa de recuperación más amplio y combinarse con fisioterapia, ejercicio terapéutico, medicina rehabilitadora u otras especialidades cuando sea necesario. El trabajo coordinado permite adaptar mejor el tratamiento a cada persona.



